Alcivar Vaca, P. R. (2018)
Los estilos de aprendizajes y el rendimiento académico. Pro Sciences: Revista de Producción, Ciencias e Investigación, 2(6), 8–10.
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Gimnasio Moderno Summerhill
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Los estilos de aprendizaje “VAK” (visual, auditivo y kinestésico) conforman un modelo por el cual los
estudiantes pueden aprender de mejor forma y están relacionados directa o indirectamente con el
rendimiento académico y el tipo de asignatura; las herramientas digitales representan una estrategia
pedagógica que favorece el aprendizaje al adaptarse a las necesidades de los estudiantes. El presente
estudio tuvo como objetivo analizar la relación entre los estilos de aprendizaje VAK y el rendimiento
académico en el área de Ciencias Naturales mediante el uso de herramientas digitales en estudiantes de
5B y 8A. Para ello, se aplicaron encuestas, pruebas de identificación de estilos de aprendizaje y
actividades interactivas, como cuestionarios gamificados, con el fin de comparar el desempeño de los
estudiantes antes y después de implementar estrategias acordes con su estilo de aprendizaje. Los
resultados evidenciaron un incremento en la motivación y una mejora significativa en las calificaciones
obtenidas, especialmente cuando las actividades se ajustaron a las preferencias de aprendizaje de cada
estudiante. En conclusión, el uso de herramientas digitales adaptadas a los estilos de aprendizaje
constituye una estrategia eficaz para fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje y contribuir al
mejoramiento del rendimiento académico.
Palabras clave: estilos de aprendizaje, rendimiento, Ciencias Naturales, herramientas digitales,
motivación.
The “VAK” (visual, auditory, and kinesthetic) learning styles framework represents a model designed to
help students learn more effectively and is directly or indirectly associated with academic performance
and the subject type. Digital tools serve as a pedagogical strategy that enhances learning by adapting
to students´needs. This study aimed to analyze the relationship between VAK learning styles and academic
performance in Natural Sciences through the use of digital tools among students in Sections 5B and 8A.
To this end, surveys, learning style assessment tools, and interactive activities—such as gamified
quizzes—were administered to compare students’ performance before and after implementing strategies
aligned with their learning styles. The results showed increased motivation and a significant
improvement in grades, particularly when the activities were tailored to individual learning
preferences. In conclusion, integrating digital tools adapted to learning styles constitutes an
effective strategy to strengthen the teaching-learning process and enhance academic performance.
Keywords: learning styles, performance, Natural Sciences, digital tools, motivation.
¿De qué manera influyen los estilos de aprendizaje en el rendimiento académico de los estudiantes de grado 5B y 8A del Gimnasio Moderno Summerhill mediante el uso de herramientas digitales en el proceso educativo?
Evaluar el impacto de los estilos de aprendizaje en los estudiantes de grado 5B y 8A del Gimnasio Moderno Summerhill mediante el uso de herramientas digitales asociadas a las Ciencias Naturales, con el fin de mejorar la comprensión y el rendimiento académico en dicha área durante el año 2026.
1. Identificar los estilos de aprendizaje predominantes en los estudiantes.
2. Analizar la relación entre los estilos de aprendizaje y el rendimiento académico en el área de Ciencias Naturales.
3. Medir el rendimiento académico de los estudiantes al utilizar herramientas digitales según su estilo de aprendizaje.
En el ámbito educativo contemporáneo, uno de los mayores desafíos que afrontan los procesos de
enseñanza-aprendizaje se basa en asegurar que dichos procesos se ajusten a las particularidades
individuales de cada estudiante. En este contexto, el área de Ciencias Naturales en un escenario
complejo, ya que no solo requiere comprensión conceptual, sino también la aplicación del conocimiento en
situaciones reales y demanda el desarrollo de habilidades analíticas, experimentales y críticas. No
obstante, se observa con frecuencia que los alumnos presentan bajos niveles de rendimiento académico en
esta área. Esto está relacionado con metodologías de enseñanza poco flexibles y la ausencia de
estrategias pedagógicas que identifiquen y manejen los diferentes estilos de aprendizaje de los
estudiantes.
“En el proceso educativo muy pocas veces se ha hablado de los estilos de aprendizaje, es decir su manera
de apropiarse del conocimiento, ya que todos reciben el mismo contenido, pero no todos se lo
adjudican.”(Alcivar Vaca, 2018, p. 8).
Ante esta problemática, surge la necesidad de implementar un proyecto de investigación que posibilite
incorporar los estilos de aprendizaje como una herramienta pedagógica esencial para mejorar el
rendimiento académico. Reconocer que cada estudiante aprende y procesa la información de manera
diferente, ya sea mediante lo visual, auditivo o kinestésico, constituye una oportunidad para
transformar la enseñanza y responder de mejor manera a sus necesidades. Adicionalmente, la
implementación de herramientas digitales no solo favorece la motivación y participación, sino que
también incrementa las posibilidades de interacción con el conocimiento científico mediante
simulaciones, laboratorios virtuales y recursos multimedia.
La relevancia de este proyecto radica en que responde a las demandas actuales de la educación,
promoviéndola a ser más inclusiva, flexible y dirigida al estudiante, siguiendo los lineamientos
curriculares y con el objetivo de mejorar la calidad educativa. De igual manera, su adecuación se
evidencia en el ámbito de las Ciencias Naturales, donde las temáticas complejas pueden llegar a ser más
comprensibles por medio de recursos digitales adaptados a los estilos de aprendizaje, para aquellos a
quienes se les dificulta, promoviendo la adquisición del conocimiento de manera significativa.
Desde una perspectiva práctica, llevar a cabo este proyecto permitirá mejorar los resultados académicos,
y, también reforzar competencias científicas, digitales y autónomas en los estudiantes. De igual forma,
los docentes podrán contar con herramientas metodológicas que faciliten la planificación, ejecución y
evaluación de actividades ajustadas a las necesidades de cada grupo, por medio de estrategias
pedagógicas diferenciadas y apoyadas en tecnología.
Por otro lado, esta investigación contribuye al debate pedagógico sobre la relación entre los estilos de
aprendizaje y el rendimiento académico, enriqueciendo el campo de la didáctica de las Ciencias Naturales
y demostrando el papel que tienen las herramientas digitales en la educación actual. Igualmente, abre la
posibilidad de estructurar diferentes perspectivas educativas como el aprendizaje significativo, el
constructivismo y la educación inclusiva, fortaleciendo el pensamiento sobre cómo enseñar y aprender
ciencia en entornos cada vez más digitalizados.
En conclusión, el proyecto no solo se justifica porque aborda una problemática real, la cual sería el
bajo rendimiento académico en Ciencias Naturales, sino que propone una estrategia innovadora y
pertinente al considerar los estilos de aprendizaje y recursos digitales. Esto lo convierte en una
propuesta con implicaciones prácticas, metodológicas y teóricas de gran utilidad, capaz de impactar
positivamente en los procesos formativos, contribuyendo a mejorar el rendimiento académico y la calidad
educativa en general, consolidándola más equitativa, eficaz y transformadora.
La implementación de herramientas digitales adecuadas a los estilos de aprendizaje incrementa notablemente el rendimiento académico en el área de Ciencias Naturales de grado 5B y 8A del Gimnasio Moderno Summerhill durante el año 2026.
Utilizar herramientas digitales adaptadas a los estilos de aprendizaje no genera variaciones relevantes en el rendimiento académico en el área de Ciencias Naturales de los estudiantes de grado 5B y 8A del Gimnasio Moderno Summerhill.
Los alumnos que emplean herramientas digitales sin tener en cuenta sus estilos de aprendizaje logran un rendimiento académico similar o incluso superior al de aquellos que trabajan con recursos adaptados a dichos estilos.
La educación como proceso fundamental para la adquisición de conocimientos y el desarrollo de
habilidades, debe facilitar el aprendizaje que se requiere hoy en día. No todas las personas poseen la
misma manera de pensar, actuar y aprender, gracias a esto, el tener en cuenta los diferentes estilos de
aprendizaje es cada vez más necesario, ya que estos se adaptan a las necesidades de cada persona,
ofreciendo una enseñanza más personalizada.
Cuando los docentes emplean los métodos de enseñanza tradicionales sin reconocer los estilos de
aprendizaje de los alumnos, estos pueden presentar dificultades en su proceso educativo que con el
tiempo dan lugar a un bajo rendimiento académico si al estudiante no se le facilita adaptarse a cierto
método de enseñanza implementado.
El rendimiento académico evalúa el desempeño de un estudiante en el ámbito educativo. Al tratar de
definirlo, Paba et al. (2008) explica que este se refiere a las calificaciones obtenidas por los alumnos
a través de exámenes, lo que revela la calidad y cantidad de conocimientos.
Por otro lado, los estilos de aprendizaje son las maneras en que una persona prefiere captar, procesar y
retener la información. Esto se demuestra en cómo cada individuo interactúa con el entorno educativo y
cómo
enfrenta la resolución de problemáticas. Considerando esto, se pueden identificar tres tipos de estilos
comunes que se emplearán en el desarrollo de la investigación.
En primer lugar, surge el estilo visual, el cual parte de los estímulos visuales; esto incluye, desde
imágenes, organizadores gráficos, mapas conceptuales, colores, hasta pictogramas. Las personas visuales
con frecuencia necesitan ver la información representada para poder comprenderla.
Si, por el contrario, aprenden escuchando explicaciones, discusiones y también música o sonidos, se
presenta el estilo auditivo que se fundamenta en la asimilación de información, a través del oído.
Depende de escuchar y hablar como medios principales para su aprendizaje.
Adicionalmente, se da a conocer un tercer estilo, basado en la preferencia de aprender por medio de la
experiencia práctica, el movimiento y la interacción física con el entorno, denominado kinestésico
(Arellano et al., 2024).
Teniendo en cuenta lo anterior, surge el querer entender si estos dos conceptos se relacionan y si lo
hacen cómo afecta a los estudiantes. “En la vida académica, habilidad y esfuerzo no son sinónimos; el
esfuerzo no garantiza un éxito, y la habilidad empieza a cobrar mayor importancia” (Navarro, 2003). En
ese sentido, el identificar e incorporar los estilos de aprendizaje en la práctica educativa podría
tener un impacto positivo en el desempeño de algunos alumnos, ya que se tiene en cuenta sus habilidades.
Para aprovechar los beneficios de reconocer las habilidades de los estudiantes, el docente debe
comprender la diversidad que se encuentra en un aula de clase, identificando conocimientos y los debidos
estilos de aprendizaje. En la pedagogía contemporánea, se requiere una relación estrecha y colaborativa
entre el maestro y alumno. Este vínculo es esencial para brindar mayor protagonismo al estudiante, lo
que a su vez fomenta su curiosidad, lo incentiva a investigar y permite la construcción activa de su
propio conocimiento (García, 2018). De esta manera, no solo depende del estudiante tener un buen
rendimiento académico, sino que se trata de un trabajo en equipo.
Para que los docentes interactúen y reconozcan mejor a los estudiantes, pueden implementar distintas
estrategias que les faciliten lograr una clase amena, donde ningún alumno se sienta desconectado de la
clase, como se muestra en la Figura 1.
No obstante, los estilos de aprendizaje no determinan de manera absoluta el éxito académico, puede que
influyan como una variable entre un conjunto de factores externos como lo son el ámbito familiar,
económico o cultural del estudiante.
La evaluación continúa y formativa es otro aspecto clave para asistir al estudiante en su proceso.
García (2018) enfatiza en que la retroalimentación personalizada y el acompañamiento constante fomentan
a la construcción de conocimientos significativos y aseguran mejores resultados educativos. Además, la
participación del entorno familiar y social incide favorablemente en la consolidación del aprendizaje y
la autoestima del estudiante.
Adicionalmente, un estudiante puede desarrollar estrategias metacognitivas que le permitan adaptarse a
diferentes formas de enseñanza, independientemente de su estilo dominante. Según Zanabria (2009) conocer
los estilos de aprendizaje es útil para construir un perfil de aprendizaje, pero siempre se debe
mantener la flexibilidad para usar diversas metodologías. Aun así, el estilo que predomine servirá como
el punto de partida para optimizar el ciclo de aprendizaje. En ese sentido, la flexibilidad cognitiva se
convierte en una habilidad para mejorar el rendimiento académico, debido a que permite desarrollar
diversas modalidades de aprendizaje según las circunstancias. A su vez, Freiberg et al. (2017) apoya que
las estrategias metacognitivas y el dominio de técnicas de estudio representan factores críticos que
complementan los estilos de aprendizaje para mejorar el desempeño académico. El desarrollo de
habilidades para la autorregulación en el aprendizaje permite a los estudiantes adaptar su estilo a las
demandas curriculares y contextuales. De tal manera, los estilos de aprendizaje no garantizan por sí
mismos un alto rendimiento, pero si influyen en la manera en que los estudiantes procesan la información
y desarrollan habilidades metacognitivas.
Sin embargo, Oblitas et al. (2005) comenta que conocer la relación entre el estilo de aprendizaje de un
estudiante y su rendimiento académico es crítico. Esto facilitará la reorientación del modelo educativo
vigente que, al establecer estrategias pedagógicas más adecuadas al estilo de cada alumno, se logrará
individualizar la enseñanza y, gracias a esto, mejorar la eficacia y los resultados académicos.
Asimismo, se identificarían las estrategias que vienen implementando los docentes.
Por otro lado, hay que tener en cuenta el Sistema Institucional de Evaluación de los Estudiantes, el
cual debe incluir estrategias de valoración integral, seguimiento y apoyo para el mejoramiento de los
desempeños (Ministerio de Educación Nacional, 2023). Lo que implica atender a la diversidad de estilos
de aprendizaje de los estudiantes.
Finalmente, Martínez Santos (2023) argumenta que la relación entre estilos de aprendizaje y rendimiento
académico no se limita a variables pedagógicas, sino que se enmarca en un contexto integral donde
factores emocionales, culturales y sociales son claves. Asimismo, la atención a la salud mental y la
inclusión social deben ser componentes esenciales de las políticas educativas para garantizar el éxito
formativo.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, se plantea este proyecto en el Gimnasio Moderno Summerhill,
queriendo identificar los estilos de aprendizaje predominantes en los estudiantes y si existe una
relación con el rendimiento académico, cómo se afectan mutuamente y si la diferencia es significativa al
considerar o no dichos estilos.
Como antecedentes se pueden tomar distintos artículos y autores, pero se centra en la investigación de
García (2018) quien presenta un estudio cualitativo aplicando el Test de Honey y Alonso para identificar
los estilos predominantes y analizar su influencia en el rendimiento académico. Este artículo se basa en
los estilos de aprendizaje según Honey y Alonso, es decir, activo, reflexivo, teórico y pragmático. Los
resultados muestran que el estilo reflexivo fue el dominante, esto es considerar experiencias y
oportunidades desde diferentes perspectivas, reunir datos y analizarlos para llegar a conclusiones
sólidas.
Cabe aclarar, que en este proyecto no se implementarán los estilos de aprendizaje propuestos por Honey y
Alonso, sino los mencionados inicialmente, auditivo, visual y kinestésico, gracias a que se adaptan
mejor a las condiciones de la institución.
Por ello, la investigación sobre este tema resulta fundamental para mejorar la calidad educativa y
responder de manera afectiva a la diversidad del alumnado, ya que comprender la relación entre los
estilos de aprendizaje y el rendimiento académico implica reconocer la necesidad de diseñar estrategias
y diferenciadas que promuevan una enseñanza inclusiva y personalizada.
En el presente proyecto investigativo se diseñó una metodología que permitiera examinar de manera
organizada el desarrollo de este mismo, mediante distintas herramientas y actividades como encuestas,
test y juegos interactivos, que permitieran analizar la influencia de los estilos de aprendizaje en el
rendimiento académico de los estudiantes participantes.
Para la implementación de las actividades se trabajó con la población del colegio Gimnasio Moderno
Summerhill, el cual cuenta con 432 estudiantes, de los cuales se tomó como muestra a los estudiantes de
los cursos 8A (18 estudiantes) y 5B (22 estudiantes).
Estos cursos se seleccionaron como muestra debido a que era útil una comparación entre un curso de
primaria y otro de bachillerato para poder identificar diferencias en el desarrollo de las actividades y
si había factores como la edad que influyeran en los resultados tanto del test como de los juegos con
puntuación.
En primer lugar, se implementó una encuesta de 10 preguntas con el fin de conocer su comprensión y
entendimiento sobre el tema de los estilos de aprendizaje, y, adicionalmente, ver qué tan importante es
la identificación y aplicación de dichos estilos. También, se enfocó en conocer el impacto que tienen en
el rendimiento académico según cada estudiante y si para ellos es significativa la diferencia cuando se
implementan y cuando no.
Como primera actividad en ambos grupos, los estudiantes desarrollaron un test de internet, realizado en
la sala de informática del GMS. Al terminar el desarrollo del test, la página PsicoActiva (2026) en el
que este se encuentra le mostró a cada niño el porcentaje que presenta en cada uno de los estilos VAK
(visual, auditivo y kinestésico). Las preguntas del test tuvieron como objetivo llevar a conocer al
estudiante de qué forma actúa o aprende en diferentes situaciones, identificando así el estilo
predominante de cada alumno y cómo trabajar y estimular los otros estilos. Finalizando la intervención a
cada estudiante se le dio una ficha impresa con una breve descripción de cómo es su forma de aprender,
para que les sirva como apoyo y puedan leer cuando lo requieran, como se observa en las figuras 2, 3 y
4.
En la segunda intervención se implementaron dos actividades que buscaban incluir los tres estilos de
aprendizaje. La primera fue la aplicación de un Kahoot! (2026) sobre el tema de los ecosistemas.
Respecto a la segunda, para su desarrollo, primero se le mostró al grupo un apoyo audio visual sobre un
tema de ciencias naturales, después de esto, se dividieron en grupos según su estilo dominante para que
fuera más fácil continuar con el desarrollo de la actividad.
Teniendo en cuenta el video de YouTube (2021) presentado, a los tres grupos se les asignó la misma
tarea, pero con diferentes formas de
resolverla. La tarea fue la siguiente: informar a los otros grupos lo que han aprendido. Los visuales lo
hicieron con la opción de apoyarse en mapas conceptuales, mapas mentales o sopas de letras con palabras
clave acerca del tema. Los auditivos pudieron presentarla por medio de una canción, ejercicios de
discriminación (verdad o mentira) respecto a lo que se ha dicho, técnica expositiva (monólogo) y debate.
Por último, los kinestésicos, tenían como opción la danza, el sociodrama y los dibujos. Esta actividad
tuvo como finalidad observar si de esta manera los estudiantes comprendieron más fácilmente las
temáticas observadas en el video.
En la siguiente intervención, cada grupo socializó lo que hizo en el anterior espacio, demostrando su
estilo de aprendizaje de acuerdo con lo que hicieron. Posteriormente, se realizó otra actividad de
carácter evaluativo con respuestas de opción múltiple, pero de una manera más dinámica utilizando
herramientas digitales como son Kahoot! (2026), con el fin de que a ningún estudiante la disguste la
evaluación al hacerla más interactiva. El propósito de esta última actividad fue evaluar y analizar el
impacto que tuvo el implementar los distintos estilos de aprendizaje con el rendimiento académico en el
área de Ciencias Naturales, teniendo en cuenta los resultados de puntuación que mostraron y si los
resultados de dicha implementación fueron buenos o podrían seguir mejorando. Finalmente, al terminar un
representante de cada grupo dio su opinión sobre la actividad, si la consideró significativa al momento
de adquirir y gestionar nuevo conocimiento, y si se debería tener más en cuenta los estilos VAK cuando
un docente enseña.
Teniendo en cuenta la implementación de las distintas actividades propuestas, se obtuvieron
resultados
relevantes para el desarrollo de la investigación con el fin de comprender e identificar los
conocimientos previos de los estudiantes de ambos grupos.
En primer lugar, la encuesta fue aplicada a 40 estudiantes en total, distribuidos en 22 alumnos por
parte de 5B y 18 por parte de 8A.
Ante todo, se evidenció que la mayoría de los estudiantes reconocen que cada persona aprende de
manera
diferente, puesto que en ambos grupos predominó la respuesta “Sí, totalmente”, lo que refleja que
los
estudiantes aprecian la variedad en las maneras de aprendizaje. Sin embargo, se observaron
diferencias
entre los cursos, como se muestra en la figura 5, respecto a los presaberes sobre los estilos de
aprendizaje. Mientras que en 8A la mayoría aseguró haber escuchado sobre este tema anteriormente, en
5B
varios estudiantes manifestaron no tener conocimientos previos acerca de los estilos de aprendizaje.
Relacionado con el rendimiento académico en Ciencias Naturales, en una escala de 1 a 5 la mayoría de
los
estudiantes clasificó su desempeño entre 3 y 5. En grado 5B destaca una percepción positiva de su
rendimiento, con gran parte del grupo ubicándose en los niveles 4 y 5. Por su parte, en 8A se
observó
mayor variedad de respuestas, predominando calificaciones intermedias como 3 y 4.
Adicionalmente, una parte significativa de los estudiantes consideró que su forma de aprender sí
influye
en sus resultados académicos. En ambos grupos se encontraron respuestas como “Sí, mucho” y “Sí, un
poco”, aunque asimismo algunos estudiantes manifestaron no estar seguros o considerar que no
influye,
como se logra evidenciar en la figura 6. Esto permite demostrar que la mayoría de ellos distingue
una
relación entre sus estilos de aprendizaje y su desempeño en el área.
Otro aspecto importante fue la opinión de los estudiantes sobre la necesidad de implementar los estilos de aprendizaje dentro del aula. La mayoría de los encuestados respondió “Sí, totalmente” o “Sí, en parte”, mostrando interés en que los docentes tengan más en cuenta las diferentes maneras de aprender durante las clases, esto se puede observar en la Tabla 2.
Del mismo modo, en la siguiente pregunta relacionada en adaptar las estrategias de enseñanza a los estilos de aprendizaje, la mayoría de los estudiantes considero que sí puede contribuir a mejorar el rendimiento académico, así como que se puede evidenciar en la figura 7.
Finalmente, en la pregunta frente a las actividades que podrían mejorar el rendimiento académico en
Ciencias Naturales donde los estudiantes tuvieron la opción de marcar más de una opción de
respuesta, estos seleccionaron principalmente experimentos prácticos, juegos educativos, simuladores
digitales, uso de videos educativos y clases más dinámicas, como se observa en la Tabla 3. Estas
respuestas destacan una preferencia hacia metodologías activas, participativas e interactivas,
relacionadas directamente con el uso de herramientas digitales y estrategias adaptadas a los
diferentes estilos de aprendizaje.
En conclusión, los resultados demuestran que los estudiantes poseen interés por metodologías de
enseñanza más dinámicas, participativas y adaptadas a sus necesidades individuales. Además, se
observó que el reconocimiento de los estilos de aprendizaje puede favorecer la motivación, la
comprensión de los temas y la participación en el área de Ciencias Naturales, fortaleciendo así los
procesos de enseñanza-aprendizaje dentro de las aulas de clase.
En cuanto a los resultados del test aplicado en ambos grupos para identificar el estilo de aprendizaje sobresaliente de cada estudiante, en ambos casos se presentó que de una a dos estudiantes obtuvieron como resultado el mismo porcentaje de predominancia en dos de los estilos VAK; en cambio, los demás alumnos tuvieron un resultado común de solo un estilo. En el curso 8A se observó al estilo auditivo como el más sobresaliente, en comparación con los otros, por su parte, en 5B el estilo más dominante fue el kinestésico esto se puede evidenciar en la figura 8.
Para evaluar el impacto de los estilos de aprendizaje en el rendimiento académico, en la primera
parte de la siguiente intervención se aplicó un Kahoot! (2026) que obtuvo una diferencia de puntajes
un poco significativa entre ambos cursos; en 8A las puntuaciones se muestran en la figura 9.
Teniendo en cuenta que solo hubo una respuesta incorrecta marcada por uno de los grupos, demostrando
un buen dominio del tema por parte de todos los estudiantes. Por su parte, el grado 5B presentó los
puntajes que se observan en la figura 10. En este caso sí se presentaron más respuestas erróneas
marcadas por parte de más de un grupo, lo que permitió ver una oportunidad de mejora mayor en
comparación con 8A.
Posterior a esto, los estudiantes vieron el video sobre los ecosistemas y durante el tiempo de esta
intervención desarrollaron la segunda parte de la actividad en los grupos asignados según su estilo.
Finalmente, en la cuarta intervención cada grupo socializó y explicó la actividad que propusieron,
los grupos auditivos de ambos cursos decidieron apoyarse desarrollando un noticiero en el cual se
explicaba los conceptos del tema mediante entrevistas o reportajes. De igual manera, los visuales
hicieron algo similar entre ellos, como se muestra en la figura 11 y la figura 12; elaboraron un
folleto, donde explicaban lo visto en el video, incluyendo conceptos y dibujos que facilitara y
llamara la atención de sus compañeros.
Por su parte, los grupos con estilo kinestésico sí presentaron actividades diferentes, sin embargo,
ambos se basaron en una actividad de preguntas y respuestas, pero desarrollada de manera distinta y
más dinámica. Los niños de 5B usaron respuestas con opción múltiple y para que la participación de
sus compañeros fuera agradable, prepararon como apoyo unas fichas donde cada una tenía escrita las
opciones de respuesta, es decir, A, B y C. La actividad consistía en que leían la pregunta junto con
sus opciones de respuesta y los compañeros debían levantar la ficha con la respuesta que creían
correcta, teniendo así mayoría de aciertos. En cambio, el grupo kinestésico de 8A implementó
preguntas abiertas para que sus compañeros respondieran lo que habían entendido, su actividad se
compuso de algo más dinámico, un juego donde en una mesa se encontraban vasos que contenían un papel
con la pregunta allí escrita, sus compañeros debían lanzar una pelota y responderían la pregunta del
vaso en el que esta cayera.
Por último, en ambos grupos se volvió a realizar el Kahoot! en donde, gracias a los puntajes
obtenidos esta vez, en 5B se evidenció una diferencia significativa de sus puntajes en comparación
con los de la primera aplicación, esto se puede observar en la figura 13. Asimismo, se evidencia una
gran mejora, específicamente en los estudiantes con estilo kinestésico, ya que pasan de estar en
tercer lugar a estar en el primero. Por el contrario, en 8A no se observó una diferencia muy
significativa en sus puntajes, solo se evidencia una leve mejora en los estilos visual y
kinestésico, aun así, el podio continúo con los grupos en los mismos lugares, como se muestra en la
figura 14.
Resultados de kahoot! en 5B
Antes
Después
Resultados de kahoot! en 8A
Antes
Después
Partiendo de los resultados vistos anteriormente, es correcto afirmar que la implementación de
estrategias pedagógicas junto con el uso de herramientas digitales orientadas a los diferentes estilos
de aprendizaje favoreció el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes de los grados 5B y 8A,
aunque con ciertas diferencias entre ambos cursos. Sin embargo, coinciden en que ambos mostraron mayor
interés por metodologías activas y dinámicas, lo cual coincide con la necesidad de adaptar la enseñanza
a los requerimientos individuales de los estudiantes para favorecer la comprensión y el rendimiento
académico en Ciencias Naturales.
En primer lugar, la encuesta aplicada mostró que la mayoría de los estudiantes reconoce que cada persona
aprende de manera diferente y considera importante tener en cuenta los estilos de aprendizaje dentro de
los salones de clase. Esto tiene relevancia ya que demuestra conciencia sobre la diversidad en los
procesos de aprendizaje y respalda la idea de que la enseñanza tradicional no siempre responde a las
necesidades de todos los estudiantes. Además, un porcentaje significativo de los encuestados afirmó que
su forma de aprender si influye en sus notas, esto conlleva a que los mismos alumnos perciben una
relación entre sus estilos de aprendizaje y su rendimiento académico.
Por otro lado, al comparar ambos grupos, se observaron diferencias en el nivel de conocimiento previo
sobre los estilos de aprendizaje; en 8A se evidenció mayor familiaridad con tema, mientras que en 5B
varios estudiantes manifestaron no haberlo escuchado antes. Esta diferencia puede estar asociada a
factores como la edad, la experiencia escolar y el uso constante de estrategias pedagógicas más
flexibles. Aun así, ambos cursos reconocieron la utilidad de adaptar las clases a las distintas formas
de aprender, lo que fortalece la relevancia de trabajar con estrategias diferentes.
En cuanto a los estilos predominantes, los resultados del test aplicado sugieren que efectivamente los
estudiantes no aprenden de la misma manera y que las actividades deben diseñarse considerando esta
diversidad. Esto coincide con que las estrategias de enseñanza deben vincularse con la manera en que los
estudiantes procesan mejor la información; en cada grupo se consideró un estilo de aprendizaje
predominante y se plantearon las estrategias para mejorar el rendimiento académico y la motivación, como
señalan Olivo García et al. (2023), aspecto que también se evidenció al diseñar las actividades
diferenciadas para los estudiantes visuales, auditivos y kinestésicos.
Respecto al rendimiento académico, los resultados de los Kahoot! muestran que el grupo 8A obtuvo
inicialmente un desempeño más similar y con menos errores, mientras que 5B presentó mayor número de
respuestas incorrectas en la primera aplicación. No obstante, después de la implementación de las
actividades ajustadas a los estilos de aprendizaje, 5B evidenció una mejora notoria, especialmente en el
grupo kinestésico que pasó a obtener mejores puntajes en la aplicación final. Este hallazgo es
significativo debido a que sugiere que cuando los métodos de enseñanza se ajustan a los estilos de
aprendizaje, los estudiantes pueden comprender los temas de las asignaturas con mayor facilidad y
responder mejor a las actividades de carácter evaluativo. En este proyecto, la implementación de Kahoot!
y de actividades adaptadas a los estilos de aprendizaje generó un ambiente más dinámico que permitió
mejorar los resultados en la segunda intervención.
Por su parte, 8A, aunque presentó una leve mejora, esta no fue tan visible como en 5B. Esto podría
evidenciar que, aun cuando el grupo auditivo respondió bien a las preguntas, su desempeño ya era
favorable desde el inicio, por lo que el margen de mejora fue menor. También es posible que la
efectividad de una estrategia no dependa únicamente del reconocimiento del estilo de aprendizaje, sino
de otros factores como la motivación, la experiencia previa, la participación en clase y el nivel de
comprensión de la información. Teniendo esto en cuenta, los resultados apoyan la idea de que los estilos
de aprendizaje influyen, pero no determinan por sí solos el rendimiento académico.
Las actividades desarrolladas durante las intervenciones también confirman que los estudiantes prefieren
actividades pedagógicas activas, como experimentos prácticos, juegos educativos, simuladores digitales,
videos y dinámicas colaborativas. Por el mismo modo, coincide con Guzmán Rivera et al. (2020), quienes
definen la gamificación como el uso de elementos de juego en contextos no lúdicos, estrategia que busca
incrementar la motivación y el compromiso durante el proceso de aprendizaje. Estas preferencias
demuestran que las herramientas digitales pueden funcionar como métodos eficientes en el aprendizaje,
especialmente cuando permiten experimentar, observar, escuchar, y participar de manera efectiva. Así, la
integración de recursos tecnológicos no solo favorece la motivación, sino que también amplía las
posibilidades de comprensión en un área como Ciencias Naturales, donde su enseñanza suele requerir
visualización, interacción y aplicación práctica. Los resultados también permiten afirmar que el simple
uso de herramientas tecnológicas no garantiza mejoras en el aprendizaje. En este sentido, Moreira (2010)
señala que las TIC incorporan algunos cambios organizativos tanto a nivel de centro como de aula, pero
no necesariamente innovación pedagógica en las prácticas docentes. En consecuencia, el impacto positivo
observado en esta investigación puede atribuirse no solo al uso de recursos digitales, sino a su
integración mediante estrategias pedagógicas diferenciadas de acuerdo con los estilos de aprendizaje.
En relación con los antecedentes, los resultados coinciden con estudios que sostienen que conocer y
atender los estilos de aprendizaje puede contribuir a mejorar el rendimiento académico y a mejorar
procesos más inclusivos y personalizados. Asimismo, se confirma que las estrategias pedagógicas
adaptadas facilitan una mejor apropiación de los contenidos y promueven la participación de los
estudiantes. No obstante, también se evidencia que la mejora del rendimiento académico no depende
exclusivamente del estilo predominante, sino de la combinación entre metodologías, acompañamiento
docente, motivación y contexto educativo.
Es importante reconocer también algunas limitaciones propias de este estudio. La muestra estuvo
conformada únicamente por dos grupos de una misma institución educativa, lo cual, si bien permitió una
comparación pertinente entre un curso de primaria y otro de bachillerato, restringe la posibilidad de
generalizar los hallazgos a poblaciones con características socioeconómicas, culturales o pedagógicas
distintas. Asimismo, el periodo de intervención fue relativamente corto, por lo que los cambios
observados en el rendimiento académico podrían estar influenciados por factores circunstanciales, como
la novedad de las actividades gamificadas, más que por una transformación sostenida en los hábitos de
estudio de los estudiantes. Futuras investigaciones podrían ampliar el tiempo de seguimiento y el número
de instituciones participantes para consolidar la validez externa de los resultados obtenidos.
De igual manera, los hallazgos resaltan la importancia de fortalecer la formación docente en torno al
reconocimiento e implementación de los estilos de aprendizaje dentro del aula. No basta con identificar
el estilo predominante de cada estudiante si los profesores no cuentan con las herramientas
metodológicas y digitales necesarias para diseñar actividades verdaderamente diferenciadas.
En este sentido, la capacitación continua del profesorado en estrategias pedagógicas flexibles y en el
uso pertinente de recursos tecnológicos se convierte en un factor determinante para que los beneficios
evidenciados en esta investigación puedan sostenerse en el tiempo y replicarse en otras áreas del
conocimiento, más allá de las Ciencias Naturales.
Finalmente, los resultados abren la puerta a nuevas preguntas de investigación que podrían profundizar
en la relación entre estilos de aprendizaje y rendimiento académico. Sería pertinente explorar, por
ejemplo, si los efectos positivos observados se mantienen a mediano y largo plazo, o si estos disminuyen
una vez que la novedad de las herramientas digitales se desvanece. También resultaría valioso indagar
cómo interactúan los estilos de aprendizaje con otras variables individuales, como la motivación
intrínseca, la autorregulación y el contexto familiar, para construir un panorama más completo de los
factores que inciden en el desempeño escolar. De esta manera, futuros estudios podrían aportar evidencia
adicional que permita diseñar políticas institucionales más sólidas en torno a la enseñanza
personalizada y el uso pedagógico de la tecnología.
Teniendo en cuenta lo anterior, a continuación, se sintetizan los principales hallazgos a lo largo del proceso investigativo, permitiendo evaluar el alcance de los objetivos propuestos y la efectividad de la implementación de estrategias basadas en los estilos de aprendizaje para fortalecer el rendimiento académico en el área de Ciencias Naturales.
En definitiva, la investigación evidenció que los estilos de aprendizaje constituyen una relevancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje, debido a su influencia en la comprensión, participación y capacidad de respuesta de los estudiantes. Asimismo, que el uso de herramientas digitales articuladas favorece la motivación y el rendimiento académico. Aunque los estilos de aprendizaje no explican por completo el desempeño escolar, sí representan una base importante para diseñar prácticas educativas más inclusivas, dinámicas y ajustadas a las necesidades de los estudiantes.
Fuentes académicas, recursos digitales y materiales utilizados durante el desarrollo de la investigación.
Mostrando 17 referencias
Los estilos de aprendizajes y el rendimiento académico. Pro Sciences: Revista de Producción, Ciencias e Investigación, 2(6), 8–10.
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¡Excelente trabajo!